La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

domingo, 14 de febrero de 2016

Los astros: oscuros y enigmáticos, por CRISTÓBAL CÁRPIO GONZÁLEX



Para Javier Sánchez,  Paco Sánchez García y Manolo Teva , trío de ases en la amistad y amigos estupendos en el itinerario proceloso de la vida.

Me recuerdo como un adolescente idealista y contemplativo, que durante mis veranos en Galicia,  salía por la noche a caminar rodeado de carballos , y  me quedaba sorprendido o casi alucinado ante el esplendor nocturno de los cielos cuajados de estrellas y ante el dibujo perfecto de las constelaciones. Veía conmovido y  alegre la Osa Mayor y la Osa Menor y reflexionando  encontraba en todo ello un significado religioso  y me decía que esto era obra divina, es decir, que el hombre se siente párvulo ante la vastedad del Cosmos, y como dice Ernesto Cardenal, somos polvo de estrellas y nuestra alma es cósmica. Asimismo, Borges, alude indirectamente a los astros en un verso que dice así: que ningún ser humano puede mirarlos sin un asombro antiguo.

Las estrellas tenían una gran importancia en la Cultura Greco-Latina, sobre todo en su dimensión religiosa.  En Grecia y en Roma la adivinación  era una costumbre cotidiana, y así existían algunos cultos mistéricos, como los de Eleusis, relacionados con la diosa Deméter. La forma más común de la adivinación era mediante la interpretación de los sueños, que la realizaban los profetas y profetisas en el oráculo del templo de Delfos en un estado de éxtasis por el cual podían revelar los sueños a las personas solicitantes. Ahora, que estamos con un poco de confusión social y política, os quiero mencionar la inscripción que había a la derecha en el Templo de Delfos: Nada en exceso, porque todas las desproporciones son malas, tanto en política, como en  cualquier exacerbación de los sentimientos colectivos.
En Roma creían mucho en el poder y en el designio de los astros y por eso, había numerosos  astrólogos que también eran matemáticos porque tenían que resolver cálculos difíciles para descifrar los horóscopos. Durante el Imperio se extendieron los rituales mágicos en los que los romanos pensaban que la posición de éstos  determinaba la vida de los seres humanos y a la par limitaba su libertad. Tácito combatió estos rituales y sostuvo que los astrólogos traicionaban a los poderosos y engañaban  a los confiados e ignorantes.
Termino este artículo y sus breves consideraciones con un poema de Octavio Paz, que os transcribo con todo mi afecto:

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche
pero miro hacia arriba
las estrellas escriben.
sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea. 

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