La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

martes, 14 de febrero de 2017

Cláusula beso, por CUSTODIO TEJADA.


Cuando el concierto del corazón
cuelga el cartel de “No hay entradas”
porque tiene su aforo completo
la vida cobra sentido
con cada beso que damos.
El beso tiene tantas caras y ladrillos
que cada persona tiene un beso,
una especie de jaula bendita
que encierra entre sus cuatro paredes
la libertad de las aves.
Hay besos que suenan a gloria
en la cocina,
rellenos con cabello de ángel o cubiertos
de chocolate, otros con sabor a vinagre
o trufa y los hay que en el dormitorio huelen
a hierbabuena y cilantro.
Como pájaros carpinteros
a golpe de pico
en ellos ponemos nuestra vivienda
y reposo: nuestra verdadera hipoteca.
Punto exacto donde coincide
la latitud y la longitud del futuro, eso es el beso:
dos ojos que abrazan sus manos
para llevar nuestros labios hacia el infinito
en volandas.

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