La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

domingo, 15 de junio de 2014

Seis sombreros femeninos para Gabo, por CAROLINA FERNÁNDEZ

"Eréndira no lo había oído. Iba corriendo contra el viento, más veloz que un venado, y ninguna voz de este mundo la podía detener." (La increible y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, G.G.M.)


"Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre." (Cien años de soledad, G. G. M.)



Florentino se sentaba en un banco del Parque de los Evangelios solamente para verla pasar en su camino al colegio con su tía Escolástica:
“Caminaba con una altivez natural, la cabeza erguida, la visión inmóvil, el paso rápido, la nariz afilada…Con un modo de andar de venada que la hacía parecer inmune a la gravedad.”  (El amor en los tiempos del cólera, G.G.M.)




"Rosa Cabarcas me escuchó en silencio, sin asombro, y por fin pareció iluminada. Qué maravilla, dijo. Siempre he dicho que los celos saben más que la verdad." (Historia de mis putas tristes, G. G. M.)




"Nadie hubiera pensado, ni lo dijo nadie, que Ángela Vicario no fuera virgen. No se le había conocido ningún novio anterior y había crecido junto con sus hermanas bajo el rigor de una madre de hierro. Aun cuando le faltaban menos de dos meses para casarse, Pura Vicario no permitió que fuera sola con Bayardo San Román a conocer la casa en que iban a vivir, sino que ella y el padre ciego la acompañaron para custodiarle la honra." (Crónica de una muerte anunciada, G. G. M.)




"Sierva María no entendió nunca qué fue de Cayetano Delaura, por qué no volvió con su cesta de primores de los portales y sus noches insaciables. El 29 de mayo, sin alientos para más, volvió a soñar con la ventana de un campo nevado, donde Cayetano Delaura no estaba ni volvería a estar nunca." (Del amor y otros demonios, G. G. M.)


2 comentarios:

  1. Muchas gracias Carmen, por darle vida y alas a mis creaciones. Con tu selección de textos me has llegado al corazón igual que lo hizo Gabo, con su "Amor en los tiempos del cólera". Y enhorabuena a todos por el trabajo tan maravilloso que hacéis en esta revista.

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  2. Carolina enhorabuena por estos sombreros, personales y creativos. Personalmente mi preferido es el segundo, pero todos me los pondría para un determinado momento.

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