La Oruga Azul.

La Oruga Azul.
La oruga se puso azul turquesa, porque presa de la luz de la poesía, reposa en las cuartillas de la mesa Impregnada de tinta y fantasía… (Antonio Peláez Torres),

jueves, 14 de julio de 2016

José Luis Alonso de Santos (Dramaturgo, director escénico y guionista)




Saludo

Un afectuoso saludo para la revista ABSOLEM (La Oruga azul), de mi parte. Es estupendo que en este mundo difícil haya personas que se dediquen con ilusión a crear y defender entidades culturales como esta. Mi apoyo más entusiasta, un abrazo y adelante. 

José Luis Alonso de Santos



CURRÍCULUM


Nace en Valladolid y desde 1959 vive en Madrid, donde se licenció en Ciencias de la Información (Imagen), Filosofía y Letras (Psicología), y cursó estudios teatrales en el Teatro Estudio de Madrid. Su carrera teatral se inició en 1964 en los grupos de Teatro Independiente, donde trabajó como actor, director y dramaturgo. 

Ha sido director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, (y Catedrático de Escritura Dramática), y director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. 

Es autor de cerca de cincuenta obras, estrenadas con gran éxito de crítica y público, entre las que destacan: Bajarse al moro, La estanquera de Vallecas y Salvajes (las tres llevadas al cine), ¡Viva el duque, nuestro dueño!, El álbum familiar, Pares y Nines, Fuera de quicio, Trampa para pájaros, La sombra del Tenorio, Yonquis y yanquis, Cuadros de humor y amor al fresco, La cena de los generales, 10 euros la copa, Los conserjes de San Felipe, En manos del enemigo y En el oscuro corazón del bosque.

Ha realizado versiones de obras de autores como Plauto, Moreto, Aristófanes, Molière, Shakespeare o Calderón, y versiones para teatro de las novelas: El Buscón de Quevedo, yYo, Claudio, de Robert Graves; y ha escrito guiones de cine, series de televisión, narrativa infantil y novelas.

Ha publicado los libros de teoría teatral: La escritura dramática (Madrid. Ed. Castalia, 1998) y Manual de teoría y práctica teatral (Madrid. Ed. Castalia, 2007). Y su Obra Teatral, en dos tomos (Ed. Castalia, Madrid 2008). 

Ha dirigido obras de autores como B. Brecht, Aristófanes, Synge, Pío Baroja, Valle Inclán, Plauto, Shakespeare, Arniches, Calderón, Lope de Vega..., así como varios de sus propios textos. En 2007 y 2008 dirigió la reposición de sus obras Bajarse al moro, La sombra del Tenorio, y Trampa para pájaros. En 2010 y 2011 Cuadros de amor y humor al fresco y La llegada de los bárbaros, en 2012, 10 euros la copa, y en 2016 En el oscuro corazón del bosque.

Ha sido galardonado, entre otros, con los premios: Premio Nacional de Teatro, Tirso de Molina, Mayte, Rojas Zorrilla, Aguilar, Ciudad de Valladolid, Medalla de Oro de Teatro de Valladolid, Muestra de Autores Contemporáneos de Alicante, Premio Max, y Premio Castilla y León de las de las Letras.

En 2013 dona a la Fundación Jorge Guillén su fondo documental.

Su exposición homenaje: "50 años del teatro de Alonso de Santos (1964-2014)" recorre varias ciudades.

En 2014 es nombrado primer presidente de la Academia de las Artes Escénicas de España.





AGOSTO (del libro "Cuadros de humor y amor al fresco")

(DOS NÁUFRAGOS EN UNA ISLA DESIERTA. AL FONDO UNAS ALTAS PALMERAS DE LAS QUE CUELGAN CUERDAS EN LAS QUE ESTÁN TENDIDOS SUS HARAPOS. TIENEN BARBAS DE VARIOS AÑOS. UNO ES COJO Y VA VESTIDO CON UN VIEJO Y RAÍDO CHAQUÉ, Y EL OTRO MANCO, Y LLEVA UN DESCOLORIDO Y ROTO TRAJE DE MARINERO. RUIDO DEL MAR CERCANO GOLPEANDO CONTRA LAS ROCAS. PASA VOLANDO UNA BANDADA DE GAVIOTAS.)

COJO.- ¡Gaviotas! (SE ACERCA A UNAS ROCAS DONDE ESTÁ EL MANCO.) Hace un buen día hoy, ¿eh? ¡Mira, gaviotas!

MANCO.- (DESDE DETRÁS DE LAS ROCAS.) ¡Bah!

COJO.- Hay nubes allí. A lo mejor caen unas gotas. Deberíamos preparar las latas por si acaso.

MANCO.- (HABLANDO SIN ASOMARSE.) Prepáralas tú si quieres. Hoy es mi día libre.

(PAUSA)

COJO.- ¡Oye!

MANCO.- (CADA VEZ MÁS ENFADADO.) ¡Qué!

COJO.- Allí parece que se ve algo. Un puntito a lo lejos. A lo mejor es un barco.

MANCO.- Dos barcos seguramente serán. O tres. O toda la flota si te da la gana. Lo que tú quieras.

COJO.- (ACERCÁNDOSE MÁS, LE ESPÍA POR ENCIMA DE LAS ROCAS.) Hombre, no te pongas así conmigo...

MANCO.- (ASOMA LA CABEZA ENFADADÍSIMO, HABLANDO A GRITOS.) ¡Quieres dejarme en paz de una vez! ¡Hoy me toca a mí! ¿No? ¡Pues no estés todo el día alrededor con si hace bueno, si hay gaviotas, si va a llover, o si vienen barcos o no vienen barcos! ¿Hemos quedado por semanas sí o no?


COJO.- Bueno, lo que tú quieras. (SE ALEJA Y SE SIENTA A MIRAR EL MAR. PAUSA. TIRA PIEDRAS AL AGUA.) ¿Qué estáis haciendo?

MANCO.- ¿Y a ti qué te importa?

COJO.- Nada, nada. Perdona. (PAUSA.) Yo era, más que nada... Vamos que te lo decía por si no te das cuenta y...

MANCO.- (SALE DE ENTRE LAS ROCAS Y VA HACIA ÉL.) ¡Que nos dejes en paz! ¿Cómo quieres que te lo diga? ¡Ya está bien! ¡No podemos hablar, no podemos hacer nada contigo todo el día alrededor espiando! Ahora ya no sé ni lo que le estaba diciendo. Necesitamos un poco de intimidad, ¿es que no puedes comprenderlo? ¿Tan difícil es? ¿Te molesto yo acaso? ¿Me meto en tus cosas? ¡Todo el día espiando, y por la noche igual! ¡Deja de hablar un rato ya de una maldita vez! ¡Cállate! ¡O vete de aquí!

COJO.- ¿Y dónde voy a ir? Como no me vaya volando como las gaviotas, o me tire al mar...

MANCO.- Te puedes ir detrás de las palmeras. O haces un agujero y te entierras, a ver si así me dejas tranquilo.

COJO.- (SE TIRA AL SUELO DESESPERADO.) ¡Me tiro al agua, me mato o te mato a ti! ¡Ya no puedo soportarlo más! ¡Lo intento pero no puedo! ¡Me pongo malo! ¡Me muero!

MANCO.- Ahora toca el numerito de los nervios. (CONTENIENDO SU IRRITACIÓN.) ¿Pero es que no puedes comportarte como un adulto? En la vida no se puede tener siempre todo lo que se quiere. Me imagino que te lo explicarían tus padres de pequeño, o tus maestros en el colegio. Tenemos que empezar de una vez a comprender que los otros también tienen sus derechos. Que no estamos solos en el mundo. ¿Es que no puedes esperar unos días? La semana que viene, toda para ti. Las veinticuatro horas del día.

COJO.- Sé que le has estado hablando mal de mí. Lo sé.

MANCO.- ¿Te crees que no tenemos otra cosa mejor que hacer que hablar de ti?

COJO.- ¡Tengo que verla ahora mismo! ¡Tengo que decirle que la quiero, que no puedo vivir sin ella, que la necesito más que a nada en el mundo!



MANCO.- ¿Y yo, qué? Comprende tú también mis sentimientos. Y además, no quiero ponerme a discutir contigo ahora. Te conozco. Lo haces para que no pueda estar con ella. Son los malditos celos que te comen. Pues a mí me da igual. ¿Has oído? ¡Me da igual lo que hagas! ¡Mientras yo esté con ella, como si tú no existieras!

(VUELVE EL MANCO A ESCONDERSE DETRÁS DE LAS ROCAS Y SE OYEN RUIDOS Y RISITAS, COMO SI DOS PERSONAS ESTUVIERAN HACIENDO EL AMOR. EL COJO SE TAPA LOS OÍDOS, DESESPERADO. VA HASTA LAS PALMERAS Y EMPIEZA A RECOGER LOS HARAPOS TENDIDOS.)

COJO.- (GRITANDO.) ¡Te cambio el próximo turno de corte si me la dejas!

MANCO.- ¡No me da la gana!

COJO.- (VUELVE A GRITAR.)¡Dos turnos de corte! ¡Los que tú quieras!

(EL MANCO NO CONTESTA. SIGUEN ESCUCHÁNDOSE LOS RUIDITOS DE PLACER. EL COJO TOMA UNA DECISIÓN. TIRA LOS HARAPOS QUE HABÍA RECOGIDO, VA HASTA UNOS BULTOS Y SACA DE ELLOS UN CUCHILLO GRANDE DE CARNICERO Y UN HIERRO DE AFILAR.)

COJO.- (COMIENZA A AFILAR EL CUCHILLO.) ¡Ya!

MANCO.- (SACANDO LA CABEZA.) Ya, ¿qué?

COJO.- Nos hemos quedado sin caldo y tengo hambre. Hay que hacer otro perol. Voy a cortar.

MANCO.- ¿Y tiene que ser precisamente ahora?

COJO.- Tengo hambre, ya te lo he dicho.

MANCO.- Por un día que no tomemos caldo no pasa nada. No nos vamos a morir por eso. Mañana, mañana cortamos. Hoy quiero estar con ella. Si cortas tendré fiebre y no podré. ¡Y lo sabes, maldita sea, por eso lo haces!

(SACA EL MANCO DE SU PECHO UNA HOJA DE CALENDARIO: “AGOSTO”, QUE TIENE UNA MUJER DESNUDA, Y SE PONE A BESARLA APASIONADAMENTE.)


COJO.- ¡Ya! ¡Ya! ¡Voy a cortar ahora mismo! ¡O me la das y me corto yo! ¡A mí no me importa la fiebre con tal de tenerla!

MANCO.- ¿Lo ves? ¿Ves como no era el hambre? ¡Son los celos! ¡Los malditos celos que no te dejan vivir! (VUELVE A METERSE LA HOJA EN EL PECHO, APLASTÁNDOLA CONTRA SÍ.)

COJO.- (AMENAZANDO CON EL CUCHILLO.) ¡Sácatela de ahí! ¡La estás arrugando!

MANCO.- ¡Es mía! ¡Mía! ¡Yo la traje en la balsa con mis cosas!

COJO.- ¡Pero ella me quiere a mí, me quiere a mí! ¡Me lo ha dicho mil veces!

MANCO.- ¡A mí también me lo ha dicho! ¿Qué te crees? ¡Y que yo le gustaba más que tú! ¡Que mis labios le hacen temblar!

COJO.- ¡Mentira! ¡Eso es mentira! ¡A ver, sácala y que lo diga delante de mí! ¡A ver si eso es verdad! ¡Venga! ¡Sácala!

MANCO.- ¡Quita! ¡No la toques!

(METE EL COJO LA MANO EN EL PECHO DEL MANCO Y LE ARRANCA LA HOJA. EL MANCO CONSIGUE QUITÁRSELA DE NUEVO.)

COJO.- ¡Te mato! ¡Dámela que te mato! ¡Te juro que te mato!

MANCO.- ¡Es mía, mía, mía!

(CORRE EL MANCO EN CÍRCULO POR LA PEQUEÑA ISLA CON LA HOJA EN LA MANO, SEGUIDO DEL COJO CON EL CUCHILLO LEVANTADO CON EVIDENTES MALAS INTENCIONES, MIENTRAS SUENAN MÚSICAS PSICODÉLICAS DE MENTES ALUCINADAS POR EL MUCHO AMOR. FINALMENTE, EN LA PELEA POR LA POSESIÓN, DESTROZAN EL OBJETO AMADO QUE EL VIENTO SE LLEVA EN PEDAZOS AL MAR. QUEDAN LOS DOS PARALIZADOS AL VERLO. SE ESCUCHA DE NUEVO EL RUIDO DEL MAR Y LAS GAVIOTAS.)

COJO.- ¿Qué ha pasado? ¿Qué es lo que ha pasado?

MANCO.- ¿Estarás contento ya?, ¿no? La has roto, eso es lo que ha pasado.

COJO.- ¡Se ha ido! ¡Nos ha dejado solos!

MANCO.- Toma. (LE DA EL CUCHILLO, QUE HABÍA CAÍDO EN LA PELEA.) Puedes cortar cuando quieras. Ya me da igual tener fiebre.

COJO.- ¡Mira, aquí hay un trozo! ¡Ha quedado un trozo! (RECOGE UN TROZO DE CARTÓN DEL SUELO, LO ESTIRA Y SE LO ENSEÑA.)

MANCO.- ¿A ver...? “AGOSTO”. Sólo las letras... Sólo “AGOSTO”.

COJO.- De todas formas lo quiero. Me puedo imaginar el resto cuando leo “AGOSTO”. Es precioso “AGOSTO”. Ella estaba aquí encima, ¿te acuerdas? Podemos volver a hacer lo de antes si quieres. Una semana cada uno.

MANCO.- Bueno. Sigo yo con ella estos días que me faltan, y luego tú. (TIENDE SU BRAZO MANCO.)

COJO.- (PREPARÁNDOSE PARA CORTAR, LE QUITA LOS VENDAJES.) Un trozo pequeño. Casi no tengo hambre ya.

MANCO.- (MIRA EL RECORTE PARA COGER FUERZAS MIENTRAS PONE EL BRAZO.) No es igual que antes, pero puede servir... “¡AGOSTO!”

(Y MIENTRAS PASAN DE NUEVO INDIFERENTES LAS GAVIOTAS POR EL CIELO, CAE IMPLACABLE LA CUCHILLA SOBRE LA CARNE ENAMORADA.)



         = OSCURO =

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